Las Bitácoras de lengua castellana tienen carácter educativo. Significan una ventana abierta de las actividades que se realizan en la asignatura, un modo de aprendizaje de la lengua y la inmersión en las nuevas tecnologías de la información. Por todo esto hemos de procurar UTILIZARLAS DE FORMA CORRECTA Y RESPETUOSA.

Se han de perdonar las faltas ortográficas y otras de expresión. Estamos aprendiendo y, por tanto, podemos equivocarnos. Los profesores van corrigiendo, pero a veces hay tantas publicaciones que no pueden seguir el ritmo de los alumnos.

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martes, 29 de noviembre de 2011

Teatro Romántico

(A media noche, en el bosque en la orilla de un lago oscuro y siniestro)

Doña María: Pedro, mi padre me ha prohibido volver a verte, porque nuestro amor es imposible, eres mayor que yo. A ojos de mi padre sois un hombre seductor y nunca debería haberos conocido.

Don Pedro: María yo os amo, quiero vivir mi vida a tu lado, no importa lo que diga vuestro padre, mi vida sin vos hubiera sido triste y solitaria. Tras estos últimos meses a vuestro lado se lo que siento por vos y que daría mi vida si fuera necesario.

Doña María: Pedro, no es tan fácil como creéis, él amenaza con mataros, y antes de que eso ocurriera preferiría vivir sin vuestro amor y sin vuestra presencia a pensar que por mi culpa estáis muerto.

Don Pedro: Tranquilízate María, yo mismo iré a hablar con vuestro padre y a decirle lo que siento por vos, arriesgare mi vida por salvar nuestro amor, porque vos sois la persona más importante en mi vida y siempre lo seréis.

Doña María: No por favor, os lo ruego no vayáis a hablar con mi padre, no podría vivir sin vos.

Don Pedro: María, voy a hacerlo y vos no podréis impedírmelo, quiero vivir a vuestro lado, para siempre y me da igual lo que diga vuestro padre, me enfrentare a él.

(Don Pedro se fue de aquel bosque dejando a Doña María sola al lado del bosque, que lloro hasta quedarse dormida)

sábado, 26 de noviembre de 2011

Teatro Romántico

(Se encuentran en la cocina María Geltrud y Doña Leticia)
DOÑA LETICIA: ¿Qué es eso que lee con tanta atención?
MARÍA GELTRUD: Nada más que un papelito
DOÑA LETICIA: ¡Usted no me engaña este papelito le abrasa la mirada!
MARÍA GELTRUD: Tiene usted razón Doña Leticia, este papelito ha sido escrito por un hombre. ¡Ay de mí sí me enamoro de ese Don Juan!
DOÑA LETICIA: ¡válgame Dios! Usted enamorada no estaría si ese hombre tan…!
MARÍA GELTRUD: ¿Tan que Doña Leticia? Ese hombre es lo más tierno que hay.
DOÑA LETICIA: Por supuesto, porque usted enamorada está.
MARÍA GELTRUD: ¡No me hable de amor, que ni tan solo sé que significa!
DOÑA LETICIA: ¡Amor es lo que siente usted en este mismo momento!
MARÍA GELTRUD: Eso no es cierto, solo presiento que este hombre es muy tierno.
(Los ojos de María Geltrud brillaban y ella miraba para el cielo)
DOÑA LETICIA: ¡Usted tan sólo está enamorada, y aún no lo ha entendido!
(Gritó Doña Leticia huyendo de la cocina enfadada por la tozudez de María Geltrud)
MARÍA GELTRUD: Sí, quizás lo que siento por él es puro amor.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Teatro romántico

(Se encuentran en la buhardilla de la casa de Pablo Cortés, éste y su prometida)
Claudia de la Fuente: bien, Pablo, como Olimpia le ha dicho, tengo que comunicarle algo…
Pablo Cortés: ¿Y que será, lo que tiene que comunicarme? ¡Ay! Si usted supiera la noche que he pasado, pensando que importante noticia va a darme…
Claudia de la Fuente: le aviso que no sé cómo se lo tomará…
Pablo Cortés: ¡Dígamelo ya!
Claudia de la Fuente: bien, se lo diré sin pensamientos…
(Se oyen unos ruidos, cómo unos pasos hacia la habitación)
Claudia de la Fuente: ¡estoy embarazada! ¡Ay…que será de mi!
(Entra Antonio Cortés)
Antonio Cortés: ¡Oh! Señorita, no pretendía molestar, pero al oír esto debo intervenir en la conversación.
Pablo Cortés: ¡Válgame el Señor! Y, padre, seria de mi agrado que no se metiera en conversaciones ajenas.
Antonio Cortés: ¡Debo meterme! Como buen católico que soy, debo informar a la santa iglesia de esta buena noticia.
Claudia de la Fuente: ¡Pero no, usted no puede, su hijo y yo no estamos casados y nos perseguirán!
Pablo Cortés: ¡Que digan lo que quieran! Tendré un hijo, y después me casaré; si más no, estamos prometidos…
Antonio Cortés: ¡Pepa, venga para aquí!
(De repente, aparece Pepa, con Fausto de la Fuente y Teresa)
Pepa: siento mucho que tengan que enterarse de esta manera, pero su hija está embarazada, ¡de mi hijo, y no están casados!
Teresa: ¡Oh, hija mía! Pero, ¿cómo se le ocurre dejarse llevar de tal manera a llegar a este punto?
Fausto de la Fuente: ¡huir, huir rápido que si no os cogerán!
(Días después, aparece Olimpia Herrero por la casa)
Olimpia Herrero: discúlpenme, pero tengo que darles una mala noticia…
Claudia de la Fuente: ¡Oh, Dios Santo! ¿Con que nos sorprenderá ahora?
Olimpia Herrero: es el cura. Alguien le dijo de escondidas que usted tendría un hijo de Pablo y que no están casados…
Pablo Cortés: ¡Esto es indignante, no entiendo como la gente habla así!
Olimpia Herrero: el caso es, que quieren su cabeza señor Pablo.
Claudia de la Fuente: ¿¡Que quieren qué!?
Olimpia Herrero: su cabeza señora Claudia, ¡le han condenado a muerte!
Pablo Cortés: Señor, ¿por qué nos hace esto? No le deseamos ningún mal…
(Aparece el cura)
Cura: ¡ahí está, deténganlo!
Claudia de la Fuente: ¡no, no lo lograran! ¡Antes tendrán que detenerme a mí! ¡Escapa, mi amor, no te preocupes por mí, escapa!
(Pablo de la Fuente salta por la ventana)
Cura: no conseguirá escapar de esta, ¡se las verá con el Señor!
(Claudia de la Fuente se va hacia su casa, coge un papel y empieza a escribir una carta, una para su prometido y otra para su familia, en la que explica que se irá a Inglaterra en barco para dar a luz a su hijo Pedro, y que allí se encontrará con su prometido)
Claudia de la Fuente: señor, dame fuerzas y esperanza para que todo esto salga bien y pueda disfrutar de la familia que se me merece.
(5 días después, Claudia de la Fuente se embarca camino hacia Inglaterra. Meses después Claudia recibe una extraña e inesperada visita de Olimpia)
Claudia de la Fuente: ay, Olimpia Olimpia… ¿Qué noticia me traes hoy? La última vez que la vi, empezó a desmontarse mi vida, espero que, esta vez no suceda así…
Olimpia Herrero: su futuro marido, ha muerto.
Claudia de la Fuente: ¡No, no, no!
Olimpia Herrero: lo lamento señorita de la Fuente, pero quiero que sepa que murió de camino a Francia, sus ojos brillaban al saber que en días la vería, pero era uno contra mil, y se hicieron con él. Le condenaron a muerte, y así murió.
Claudia de la Fuente: ¡ay, mi alma! Mi alma se va rompiendo a pedacitos a poco a poco, y mi pequeño Pedrito tiene apenas un año y no ha conocido a su padre! No sé qué será de nuestras vidas…
Imagen extraída de: http://goo.gl/l293V

martes, 22 de noviembre de 2011

Teatro Romántico.

Eloisa: Laura, en Martín deberías dejar de pensar.

Laura: ¿Crees que no lo intento?

Eloisa: ¿Y por qué llorar te veo?

Laura: Porqué querer quiero, pero poder, no puedo..

Eloisa: ¿Seguís viéndoos?

Laura: De vez en cuando, ya que lejos estamos.

Eloisa: ¿Y dejar de veros, no sería la solución?

Laura: ¿Has perdido la cabeza? ¡Eso nunca! No quiero perderle, antes de que eso pase, muerta me verás.

Eloisa: ¿Y depende de ti?

Laura: Él me quiere.

Eloisa: ¿A ti i a cuantas más?, recordarte quiero, que comprometido está.

Laura: Me besó.

Eloisa: Has de saber, que no significo nada, para él.

Laura: Algo significó, si no no seguiría con esto, aunque admitir debo, que se que siente por otras.

(Laura rompe a llorar)

Eloisa: ¿Qué es lo que pasa por vos?

Laura: Cuando le veo, un nudo en la barriga aparece.

Cuando le espero, me desespero.

Cuando le pienso, lloro en su recuerdo.

Cuando le añoro, muero de dolor.

Mata tenerle lejos, mas con otra está de mientras.

martes, 15 de noviembre de 2011

Teatro Romántico.

(En un bosque cercano al palacio de Martina)
Velázquez: Martina yo creo que si todo continuase así seriamos felices, no del todo pero lo seriamos.
Martina: Pero Velázquez arriesguémonos, tenemos que hacerle caso a mi prima Marta, dar a conocer nuestro amor.
Velázquez: Pero Julián no lo aceptará.
Martina: Pues podemos escaparnos e iniciar una nueva vida.
(Marta llega rápidamente de palacio)
Marta: ¿Qué? ¿Ya lo habéis decidido?
Velázquez: ¡estábamos a punto! Pero espera creo que he oído un ruido, vámonos a otro sitio a decidirlo.
(1 hora más tarde en la habitación de Julián)
Alfonso: Que sí Julián, les he oído hablar en el bosque, Martina te va a traicionar.
Julián: (Furioso y enfadado) Ya me lo temía… Me vengaré de ese tal Velázquez.
Martina: (entrando a la habitación) Buenas tardes Julián. Alfonso. (Alfonso  hace una reverencia y se marcha)
Julián: Martina voy a ir directamente a lo que importa, y es que estás planeando marcharte con ese Velázquez, le mataré como le veas otra vez, a saber cuántos años lleváis con esto.
Martina: (Con cara de sorpresa) Ya es tarde, estamos enamorados y no lo podrás impedir.
Julián: (Marchándose de la habitación) Eso ya lo veremos. Estamos comprometidos desde pequeños, y si no cumplimos el enlace, lo mataré.
Martin: (entre sollozos) No, ¡no lo hagas!
(Al día siguiente Velázquez aparece muerto en el camino de enfrente del Palacio, Juliá no consigue el amor de Martina pero si una venganza a su traición.)

Obra de teatro

Don Iker: Vámos, chicos. A robar todo ese oro tenemos que ir.
Don Mánjar: Don Iker, ¿cree usted que necesario es robar el oro de nuestra majestad?
Don Iker: ¿Acaso usted cree que su majestad justo con nosotros es?
Don Chile: Asaltar ese carruaje es como meter la mano en el fuego.
Don Iker: Señor Chile, de noche es y en el bosque estamos. ¿Qué mejor lugar para satisfacer nuestras necesiadades?
Don Mánjar (acercándose a Don Iker): Almejor usted razón tiene. Decido cambiar de opinión y con usted estar
Don Chile: Bueno alomejor debemos hacerlo.
Don Iker: Sí, yo al amor de mi vida feliz quiero hacerle.
Don Mánjar (cogiendo del hombro a Chile y a Iker): Pues vamos a hacerlo

Los tres cogieron sus cosas y fueron a esperar a un sitio seguro para cometer el asalto.
Don Iker (tumbado en el suelo y hablando sigilosamente): Ustedes, silencio. Creo oir venir la flota.
Don Chile: Sí, sí. Yo creo que también.
Don Mánjar: Mirad, detrás de esos árboles vienen!
Don Iker: Muy bien jóvenes, nuestro turno es.

Los tres sigilosamente se levantaron y se acercaron más al pequeño carril que estaba formado. Cuando el carruaje apareció actuaron repentinamente:

Don Iker (de pie y con alta voz): Ustedes! Parad el carro o todos nosotros armaremos fuego ahor mismo, cien cavalleros somos camaradas!
Conductor (bajando del carruaje): Vale, vale! Ya nos bajamos.
Don Mánjar: Vamos! Hay que atarlos y comenzas a robar debemos.
En ese momento los tres jóvenes, después de haber engañado al conductor y a los soldados acompanyantes entraron dentro del carruaje, cogieron todo lo que pudieron y se fueron corriendo y escondiendose en el oscuro bosque.

Teatro romántico

Princesa: ¿Vos que haces aquí?
Pedro: Lo siento yo solamente he venido a traerte una pequeña carta…
Princesa: ¿Has dicho carta?
Pedro: Si eso mismo he dicho.
Princesa: ¿No te das cuenta que si te pillan aquí dándome una carta te podrían matar?
Pedro: Princesa tu no sabes todo lo que yo siento por ti, entonces no puedes entender que ahora mismo este arriesgando mi vida solamente por verte.
(Esperanza abre la puerta y se dirige hacia la princesa)
Esperanza: Señorita, aquí tiene usted el té que me pidió.
Princesa: Muchas gracias esperanza.
Esperanza: Pedro, ¿qué haces aquí?
Pedro: Pues… he venido a ver a la señorita.
Esperanza: Hay Pedro no me mientas que ya sabes que yo no digo nada pero eso sí, ten mucho cuidado.
Pedro: Lo haré muchas Gracias.
(Esperanza se fue y de pronto vino Jacinta)
Jacinta: ¡Hija mía! ¿Se puede saber que hace Pedro aquí?
Princesa: Madre lo siento, ya se iba.
Jacinta: ¡No quiero volver a verte con ese hombre!
Princesa: ¡Pero yo le quiero madre!
(Jacinta se le acerca y le dio una torta)
Pedro: ¡Señora deje a su hija!
Jacinta: ¡Todo esto es por tu culpa!
Princesa: Nada es por su culpa, madre.
(Jacinta va a llamar a su Manuel y volvieron a por Pedro)
Manuel: ¡Pedro ven hacia aquí!
Princesa: Padre, te pido por favor que no le hagas nada.
Jacinta: ¿Nada?
(Los padres de la princesa se llevan a Pedro a hacer su trabajo y encierran a su propia hija en la habitación hasta que se murió…)
Jacinta: ¡Manuel, nuestra hija a muerto!
Manuel: ¿Qué? No puede ser.
(Jacinta cogió la carta de Pedro que princesa nunca pudo leerla, se sentó en una silla y empezó a leerla. Pedro subió rápidamente hacia la habitación de princesa y se echo a llorar. Jacinta no supo nunca como pedirle perdón de todo lo que le había hecho porque al leer la carta entendió todo el amor entre ellos dos)

Teatro romántico

Princesa: ¿Vos que haces aquí?
Pedro: Lo siento yo solamente he venido a traerte una pequeña carta…
Princesa: ¿Has dicho carta?
Pedro: Si eso mismo he dicho.
Princesa: ¿No te das cuenta que si te pillan aquí dándome una carta te podrían matar?
Pedro: Princesa tu no sabes todo lo que yo siento por ti, entonces no puedes entender que ahora mismo este arriesgando mi vida solamente por verte.
(Esperanza abre la puerta y se dirige hacia la princesa)
Esperanza: Señorita, aquí tiene usted el té que me pidió.
Princesa: Muchas gracias esperanza.
Esperanza: Pedro, ¿qué haces aquí?
Pedro: Pues… he venido a ver a la señorita.
Esperanza: Hay Pedro no me mientas que ya sabes que yo no digo nada pero eso sí, ten mucho cuidado.
Pedro: Lo haré muchas Gracias.
(Esperanza se fue y de pronto vino Jacinta)
Jacinta: ¡Hija mía! ¿Se puede saber que hace Pedro aquí?
Princesa: Madre lo siento, ya se iba.
Jacinta: ¡No quiero volver a verte con ese hombre!
Princesa: ¡Pero yo le quiero madre!
(Jacinta se le acerca y le dio una torta)
Pedro: ¡Señora deje a su hija!
Jacinta: ¡Todo esto es por tu culpa!
Princesa: Nada es por su culpa, madre.
(Jacinta va a llamar a su Manuel y volvieron a por Pedro)
Manuel: ¡Pedro ven hacia aquí!
Princesa: Padre, te pido por favor que no le hagas nada.
Jacinta: ¿Nada?
(Los padres de la princesa se llevan a Pedro a hacer su trabajo y encierran a su propia hija en la habitación hasta que se murió…)
Jacinta: ¡Manuel, nuestra hija a muerto!
Manuel: ¿Qué? No puede ser.
(Jacinta cogió la carta de Pedro que princesa nunca pudo leerla, se sentó en una silla y empezó a leerla. Pedro subió rápidamente hacia la habitación de princesa y se echo a llorar. Jacinta no supo nunca como pedirle perdón de todo lo que le había hecho porque al leer la carta entendió todo el amor entre ellos dos)

domingo, 13 de noviembre de 2011

Fragmento de una obra de teatro

Rosa. Porque has de siempre hacer lo que no debes y no se busca un trabajo digno.

Julio. Porque yo soy mi dueño, y en la vida hay que hacer lo que a uno le guste.

Rosa. ¡Pero no se da cuenta de que te acabarán descubriendo y crucificando!

Julio. Aunque pasara eso acabaría muerto pero feliz.

Rosa. ¿Pero que estás disfrutando? Si todos los días se tiene que refugiar en el bosque, sin contacto humano, sin apenas comer, sin una higiene.

Julio. No porque a ojos de otros parezca infeliz tenga que serlo realmente.

Rosa. Es la última vez que vengo a curarle, que yo también me estoy jugando mucho de venir a ayudarle.

Julio. No tiene porque hacerlo.

Rosa. ¡Soy tu madre, y es mi responsabilidad!

Julio. Como quiera, pero dentro de unas semanas pienso hacer una revuelta contra el rey a gran escala.

Rosa. Pero si usted no es nadie para hacerlo y no tienes nada ni nadie.

Julio. Lo tengo todo pensado y te aseguro que va muy enserio.

Rosa. ¿Y qué tienes pensado hacer don listillo?

Julio. No se lo puedo decir, lo que sí puedo decirte es que está es nuestra despedida, no nos vamos a volver a ver, voy a cambiar mi vida entera, mi personalidad, mi nombre, todo.

Rosa. ¡Déjese de hacer el tonto!

Julio. ¿Acaso me ve con cara de hacerme el tonto? Lo siento mucho por vos, pero lo tengo decidido.

Rosa. ¿Y piensa abandonarme así, con todo lo que he hecho vos?

Julio. Tranquila, siempre le tendré en mi corazón.

Teatro Romántico. Confesiones.

Acto 1

Escena III

Doña Sónia.¿ Abuela estas ahí?

Doña María. Si cariño aquí estoy.

Doña Sónia. Abuela te tengo que confesar que estoy enamorada de Alfonso el bandido.

Doña María . Valgame dios , como puedes estar enamorada de semejante hombre? Aparte tu eres una mujer casada, no te metas en líos.

Doña Sónia. Por eso te quería pedir que si me podrias incubrir para poder estar con el sin que nadie se enterara , me harías muy feliz por favor abuela.

Doña María. De acuerdo cariño, pero espero que no se compliquen las cosas. Sino sabes que serías una deshonra para la familia.

Texto Romántico. Impedimientos.

ACTO 1
Escena 3

(Mirata entra en escena.)

Mirata: ¿Dulmán te acuerdas de lo que te propuse? Es que apenas nos dirigimos las palabras. No entiendo porque no quieres casarte, sinceramente no lo entiendo.

Armando: No sé, creo que es demasiado pronto.

Mirata: Tus padres estarían orgullosos.

Armando: Déjame pensar en nosotros.

Mirata: Más tiempo?

Armando: Sí.

Mirata:¡Dilsaaaaaaaaa!

(Dilsa entra en escena.)

Dilsa: ¿Si? Mi señora. ¿Qué desea?

Armando: No hace falta que le chilles.

Mirata: ¿Qué haces defendiendo a esta patán? Sólo es una sirvienta.

Armando: Por favor será mejor que te vayas.

Mirata: ¿Sí? Pues me voy, para siempre. Hay hombres mejores y más ricos que tú.

(Mirata se va de la habitación y de la casa.)

Dilsa: Armando esto no puede seguir, nuestra relación. Empeora las cosas, deberías casarte con Mirata. Un señor de la nobleza y una mujer pobre, trabajando de sirvienta. ¡Dios que locura!

Armando: Dilsa yo te quiero.

Dilsa:Serás una deshonra. Tus padres ni siquiera te cruzarán la mirada.

Armando: Haremos algo. Lo único que me importa es estar contigo.

Dilsa: (Rompe a llorar.) Lo mejor para ti es que yo me vaya, adiós Armando.

Armando: ¡Dilsa! Quédate.

(Dilsa se marcha de la habitación.)

Teatro romántico

Esperando en el cerezo

Doña Antonia: ¡hija mía! Hace horas que te busco, ¿qué hace debajo de este cerezo toda sola?

Carmen: Hola madre, sólo estaba aquí pensando en mis cosas.

Doña Antonia: ¡En tus cosas, hay señor, hace unos días que no estás más apagada que las tardes de invierno ¿Qué te pasa Carmen hija mía?

Carmen: Nada madre, los días son cada vez más tristes para mí.

Doña Antonia: ¡Por el amor de Dios, cuéntame que te pasa, yo no puedo verte con esta tristeza en los ojos!

Carmen: de acuerdo madre, pero no se lo digas a nadie, hoy, Don Luís, me ha citado en este mismo árbol, y hace horas que le espero, ¡no puedo aguantar más mi corazón va a dejar de latir en cualquier momento, estoy tan triste!

Doña Antonia: hija, Don Luís es muy mayor para ti, ¡a quién se le ocurre, sólo de pensarlo, me pongo a temblar!

Carmen: ya lo sé madre, pero no hay hombre como este ¡Si robar su corazón yo pudiera, sería la mujer más feliz del mundo, nada me haría más feliz que poder verlo todos los días, cada vez que se acerca a mí, mi corazón cada vez late más rápido y el resto del mundo desaparece!

Doña Antonia: ¡Hay hija mía, esto es amor!

Teatro romántico

Doña Rogelia es hija del Duque (Don Francisco), y está profundamente enamorada de Ambrosio. Cuando Don Francisco se dio cuenta del romance entre su hija y Ambrosio, encerró a su hija en una habitación del palacio, y juró a Ambrosio que si se seguían viendo durante el castigo acabaría con su vida. Ambrosio y Doña Rogilda siguen con la relación en secreto, por medio de cartas y encontrándose en el bosque por la noche.

(Don Francisco entra a la habitación de Doña Rogelia mientras esta se está peinando delante del espejo)

DON FRANCISCO: Tanto tiempo ha pasado que a ese inútil debes haber olvidado. Creo que el momento de su liberación ha llegado.

DOÑA ROGELIA: Si, después de tanto tiempo encerrada, por completo he olvidado e ese mal hombre, jamás volveré a cometer semejante error.

DON FRANCISCO: Casarse con aquél desdichado no traerá beneficio alguno a esta familia, no entiendo como podéis haber caído enamorada de él.

DOÑA ROGELIA: Fue un amor totalmente inútil, avergonzada me hallo.

DON FRANCISCO: Sabía que este castigo daría sus frutos, podéis desalojar esta habitación, pero primero debéis prometer sinceridad hacia mí.

DOÑA ROGELIA: Si, le he sido fiel durante todo este tiempo, ¡ya no siento ningún tipo de atracción hacia ese desgraciado!

De repente, de la ventana de la habitación sale disparado un pequeño sobre atado a una piedra, y cae delante de Don Francisco. Don francisco lee la carta mientras Rogelia rompe a llorar, y descubre que su hija sigue su relación con Ambrosio, y que por las noches su hija se escapa al bosque para poder ver a Ambrosio. En la carta también se daban cita para verse esa misma noche.

DON FRANCISCO: Nunca pensé que seríais capaz de mentirme de esta forma, nunca recuperaré la fe e en vos. Esta noche visitaré a su querido en el bosque, y me aseguraré de que tenga una dolorosa muerte.

Doña Rogelia se queda inmóvil en la habitación mientras llora, y Don Francisco sale de la habitación pegando un portazo.

Cuando es de noche, Don Francisco llega al bosque con una espada, para encontrarse con Ambrosio y matarlo, y Doña Rogelia se escapa de la mansión, y sigue a su padre para evitar la muerte de su amante.

DON FRANCISCO: No has obedecido mis órdenes, y yo cumpliré mi promesa, una dolorosa muerte tendrás.

DOÑA ROGELIA: (llega corriendo al lugar) ¡No lo hagas padre!

Don Francisco balancea la espada con fuerza para cortar la cabeza a Ambrosio, pero Doña Rogelia se interpone, y Don Francisco le corta la cabeza a su hija.

DON FRANCISCO: (mientras llora por la muerte de su hija) ¡Todo ha sido por tu culpa, morirás como mereces!

Don francisco le corta la cabeza a Ambrosio, que se deja matar por amor. Al cabo de dos días, Don Francisco se suicida por la tristeza de haber matado a su propia hija.

FIN

FRAGMENTO DE TEATRO

ACTO II

ESCENA II

ANTONIA. ¿Qué es lo que escondes debajo de esa saya?

MARÍA VICTORIA. Nada que deba incumbirte, madre.

ANTONIA. ¡Oh lo que una madre, que todo el cariño y amor que posee emplea en su amada hija, ha de soportar!

(Irrumpe furiosa Doña Esmeralda de Castro en la cocina.)

DOÑA ESMERALDA. ¡Vuestras voces oigo desde mi dormitorio! Hagan el favor de callar ya, por piedad.

ANTONIA. Disculpe Mi Señora, entienda usted, una madre a su hija ha de educar.

DOÑA ESMERALDA. Temo tener una visión diferente a la suya de lo que llama “educar”. Buenos días.

(Doña Esmeralda sale de la cocina con paso indignado.)

MARÍA VICTORIA. Temo tener yo también otra visión de lo que llamas “educar”, madre.

ANTONIA. ¡Ay, hija mía, cuánto te queda todavía por aprender!

MARÍA VICTORIA. ¡No de ti, dirás!

ANTONIA. ¿De quién sino? ¿De ese bobo del cochero? ¡Válgame el cielo!

MARÍA VICTORIA. ¡Por ejemplo!

ANTONIA. ¿Cuándo entenderás que no podéis estar juntos? ¿Cuándo, hija mía, cuándo? ¡Espero que no sea demasiado tarde el momento! Que Dios te bendiga, mi niña.

MARÍA VICTORIA. La bendición de Dios ya me ha sido concedida con el amor que me ha hecho descubrir.

ANTONIA. Dios no hace pagar justos por pecadores, así que espero no tener que morir por ti, insensata. Todo lo que sé enseñártelo he creído, pero de nada me ha servido.

MARÍA VICTORIA. ¡Un error has cometido, encerrándome en esta jaula, sin dejarme volar hacia mi querido!

MI OBRA DE TEATRO.

MARIO: ¿Que ha pasado aquí?
(Abre los brazos)
LAURA: ¿A qué se refiere señor profesor?
MARIO: ¡Corre busca a todos los de la clase! Yo iré a buscar al director.
(Salen los dos en direcciones contrarias)

(Llega Mario con el director)
MARIO: ¿Ve lo que le decía señor director?
(Llegan todos los alumnos)
ALFREDO: Señores colóquense pegados a la pared.
(Alfredo saca un papel y un lápiz y escribe)
ALFREDO: Señor Martínez, lleve esta nota al conserje y espere a la Guardia Civil.
(José Martínez sale corriendo)
TXESCO: Perdone señor director, ¿qué ha pasado aquí para tener que llamar a la Guardia Civil?
ALFREDO: No se abran fijado ustedes pero la fotografía del Generalísimo esta insultada pintada y con banderas al lado.
(Todos ríen y murmuran entre ellos)
TXESCO: Si que me he fijado, pero no creo que sea motivo para llamar a la Guardia Civil.
DAVID: Si solo es la Republicana y la Senyera, y lo de pintar-le la cara, es una tontería de niños pequeños.
(Dice riéndose)
MARIO: Intuyo que ustedes saben alguna cosa sobre lo ocurrido en esta clase.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Teatro romántico

Emilio entra en la habitación de Manuel

Emilio: Perdone señor, ¿Me necesitaba?

Manuel: Exactamente, Emilio, necesito que prepares un gran guateque debido a que tenemos invitados.

Emilio: De acuerdo señor.

Emilio se va de la habitación.

El escenario cambia, Manuel se encuentra en el jardín de la casa charlando con sus invitados después de la comida.

Manuel: Me ha alegrado veros después de tanto tiempo, pensé que no volvería a veros.

Invitado marido : Bueno, la verdad és que por un motivo nos hallamos hoy en su vivienda, el cual me dio mucho sufrimiento en su momento.

Manuel: No se ande con tonterías y vaya al grano, ¡Que no tenemos todo el dia!

Invitado esposa: ¿¡Pero qué le pasa!? ¡¿Por qué le habla así a mi marido?!

Manuel: ¡Sé por el motivo que estáis aquí! ¿Creéis que podéis engañarme? ¡No os llevaréis mis fortunas!

Invitado marido: ¿De qué esta hablado? ¡Veníamos a pedir que se casara con nuestra hija, ya que ella esta locamente enamorada de usted, pero como he podido observar, está usted loco! ¡Así que nunca podrá acercarse a nuestra hija!

Manuel se queda boquiabierto mientras la pareja se va.

Teatro Romántico

-MIGUEL DE CASTELLÓN. ¿Cómo osas tal cosa?

-PEDRO. Señor, mis disculpas, pero Don Emilio tiene razón.

-MIGUEL DE CASTELLÓN. ¿Te he pedido tu opinión? ¡Retírate!

-PEDRO. Sí mi señor.

Pedro se va de la sala cabizbajo.

-DON EMILIO. Me tienes anonadado, Miguel, ¿desde cuándo te convertiste en tal cosa?

-MIGUEL DE CASTELLÓN. ¡Basta de decir blasfemias! o juro por dios que sin cabeza acabarás.

-DON EMILIO. Parece que vine en vano, me voy, no quiero formar parte de vuestra utopía, me iré sin dejar rastro, jamás volveréis a verme en vida.

-MIGUEL DE CASTELLÓN. Sin vida acabarás si no me dejas en paz de dios.

Don Emilio se retira del gran salón, Miguel de Castellón de espaldas a él, le mira de reojo y con superioridad.

-MIGUEL DE CASTELLÓN. ¡Siervo!

-PEDRO. ¿Si mi señor?

-MIGUEL DE CASTELLÓN. Prepárame un baño caliente, necesito asearme, la guerra nos vuelve sucios a todos. Algunos más que a otros.


Fin de escena, el escenario se cambia por un bosque mediterráneo, donde al fondo se ve un gran castillo noble. Se ve a Don Emilio montado en un majestuoso caballo blanco hablando con su tropa de alrededor diez caballeros montados también a caballo.


-DON EMILIO. Miguel se ha vuelto despreciable, ningún pacto, ni el de dios valdrá para contentarle, dirijámonos a Aragón, duques nos esperan, son tiempos de guerra, y, con esperanza podamos convencerlos.

La patrulla se va cabalgando con Don Emilio en cabeza alzando la espada al cielo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Obra de teatro

Adonis Gutiérrez era de familia muy adinerada, un hombre muy romántico, libre y victima de sus pasiones, así como estaba locamente enamorado de una bella pueblerina llamada Madeline Carrasco.
La economía de la familia Carrasco era bastante baja, a Adonis al parecer no le importaba.

Adonis: Oh! Bella Madeline, ¿cuando nuestro amor podrá ser posible sin ser escondido?
Madeline: Mi señor, nuestra familia no aceptaría que nuestro destino se uniese.
Adonis (con una voz dolorida): ¡Fuguémonos lejos!
Madeline: Mi señor pero… ¿cómo?
Adonis: No importa! Todo lo doy por mi bella doncella.
Madeline( decía con una voz temblorosa): Mi señor…
La pueblerina Madeline no estaba segura de dejarlo todo e irse con su amor prohibido, su familia no lo consentiría.
Adonis si, él estaba dispuesto a dejarlo todo, dar e incluso su vida por ella, locamente enamorado estaba.
Madeline hablando con su padre acabó tristemente decepcionada.

Madeline: Padre, Adonis el señor del pueblo y yo..
Sr Carrasco: ¡No siga mi hija! ¡No siga!
Madeline: Padre, usted no lo entiende, lo nuestro es de verdad.
Sr Carrasco: ¡He dicho que no siga!
Madeline estaba muy ofendida, su señor padre no entendía, no quería comprender su amor con Adonis.

Madeline quedó rendida en los brazos de su amado.
Madeline: Padre nos prohíbe nuestro amor, mi señor.
Adonis: No… no me llame mi señor, doncella.
Madeline: Pero…
Adonis: ¡Pero nada! ¡Vayámonos! Vayámonos lejos de aquí y no volvamos.
La pueblerina como una descontrolada empezó a llorar.
Madeline: Yo le amo mi querido, pero lo nuestro no es posible.
Decidió el hombre que si su amor no le respondía, el no estaba dispuesto a seguir viviendo.

Adonis (decepcionado): Mi querida doncella, por amor lo que haga falta, todo lo doy por vos. Indispuesto estoy a seguir sufriendo, si tú no eres para mí, no deseo seguir con vida.
Madeline (llorando): Mi señor, ¡No!
Se suicidó, delante de ella, se quitó la vida, no quería seguir sin Madeline a su lado.

martes, 8 de noviembre de 2011

Teatro romántica

ACTO 1
Escena 2
Josepha entra en la Habitación de Agustin
Josepha:Senyor, ¿Le puedo retirar el desayuno?
Agustin.¡Si! porfavor.
Josepha retira el desayuno a Agustin
Agustin: ¡Josepha!
Josepha: ¿Si mi señor?
Agustin: ¿Puedes comunicar a Antonia que la quiero ver?
Josepha: Sí mi señor.¿Donde quiere verla?
Agustin: En mí habitación.
Josepha: La avisare mi señor.
Josepha se retira y va haciá la cocina
Josepha: ¡Oh Antonia el senyor te llama, espero que no te despida por lo que has echo en la cena de final de año!
Antonia: ¡Oh no! ¡Espero que sea justo conmigo!
Antonia sale de la cocina y va haciá la habitacón de Agustin,entra en la habitación
Antonia: ¿Que desea mi señor?
Agustin: Quisiera hablar contigo sobre un asunto privado.
Agustin se levanta de la cama y cierra la puerta de su habitación y mira con pasión a Antonia
Agustin:¡Antonia no puedo seguir así! ¡Mi mujer ya me da igual! ¡Escapemonos esta noche! Nos podremos refugiar en mi casa del monte.
Antonia: ¡Oh mi señor, me agradaria escaparme con usted! Per tengo algunas dudas en mi cabeza!
Agustin: ¿Que dudas no hay nada mas que dudar?La noche del fin de año fue increible.
Antonia: ¡Mi señor porfavor!¿como dejara a su esposa sola?
Agustin: ¡Ya te lo dije mi esposa me da igual!
Alguien llama a la puerta de la habitación
(Final de la segunda escena)

Teatro Romántico

Antonia. (Exclama preocupada) ¿Lo has oído? Deberíamos volver mi señor.

Don Pablo. No me llame mi señor, recuerde que es usted mi amante, yo le debo el mismo respeto pero no por el Don que lleva delante mi nombre y la carencia de Doña que el suyo lleva, debe tratarme de manera distinta.

Antonia. (Dice persistente) Creo que hay algo allí junto a ese árbol. Nuestra huida ya no me parece tan buena idea.

Don Pablo. No diga tonterías, yo la amo y usted a mi también, nada lo detendrá.

Entonces, surge una figura de entra los arbustos, una figura delgada, encapuchada.

Antonia. Dios me perdone Don Pablo, he pecado y ahora me tocara pagar penitencia.

Figura. Acércate muchacho, no te aré ningún daño. (Dice de entre los arbustos con voz ronca y misteriosa refiriéndose a Don Pablo.)

Don Pablo. ¡Exijo que me diga quién es o tomare represalias!

Antonia. No Don Pablo, debe de ser un castigo divino, déjele en paz, se lo suplico (dice entre llantos).

Figura. Mi presencia en este lugar a estas horas de la noche no os debe de asustar, pues cada día en vuestras mentes habito y no notáis que existo. Me llamo conciencia y vengo a anunciaros a ambos que seréis castigados.

Antonia. Lo ve Don Pablo, le dije que no fue buena idea…

Don Pablo. No temáis amada, no es más que un simple pastor gastando una inocentada. Figura que aparece entre las plantas, déjeme paso o su desobediencia morirá junto a su cuerpo.

Figura. Allá se haga su voluntad pero ya verá, un día, se acordará de mi.

La figura no se mueve y Don Pablo, sin pensarlo dos veces la atraviesa con un puñal. Antonia, asustada por lo que su amado había hecho, intenta ayudar a esa figura, pero cuando se dirige a donde están ellos dos, se da cuenta de que Don Pablo ya no es Don Pablo. Ahora su querido se ha convertido en un frágil saco de huesos. Y la figura que apenas cinco minutos antes aparecía entre los arbustos, ahora ya no estaba.

Antonia. Dios me perdone por esto.

En un deseo precipitado por desaparecer, coge el puñal con el que Don Pablo mató a conciencia, y se lo clava directamente a su cuerpo ya frío y asustado.