Los alumnos de la promoción 2008-2014 expusieron en este espacio sus trabajos. Ahora, terminan el Instituto y siguen su camino. El blog se cierra pero queda como testimonio de su aprendizaje. ¡Feliz camino!
Las Bitácoras de lengua castellana tienen carácter educativo. Significan una ventana abierta de las actividades que se realizan en la asignatura, un modo de aprendizaje de la lengua y la inmersión en las nuevas tecnologías de la información. Por todo esto hemos de procurar UTILIZARLAS DE FORMA CORRECTA Y RESPETUOSA.
Se han de perdonar las faltas ortográficas y otras de expresión. Estamos aprendiendo y, por tanto, podemos equivocarnos. Los profesores van corrigiendo, pero a veces hay tantas publicaciones que no pueden seguir el ritmo de los alumnos.
martes, 15 de noviembre de 2011
Obra de teatro
Don Mánjar: Don Iker, ¿cree usted que necesario es robar el oro de nuestra majestad?
Don Iker: ¿Acaso usted cree que su majestad justo con nosotros es?
Don Chile: Asaltar ese carruaje es como meter la mano en el fuego.
Don Iker: Señor Chile, de noche es y en el bosque estamos. ¿Qué mejor lugar para satisfacer nuestras necesiadades?
Don Mánjar (acercándose a Don Iker): Almejor usted razón tiene. Decido cambiar de opinión y con usted estar
Don Chile: Bueno alomejor debemos hacerlo.
Don Iker: Sí, yo al amor de mi vida feliz quiero hacerle.
Don Mánjar (cogiendo del hombro a Chile y a Iker): Pues vamos a hacerlo
Los tres cogieron sus cosas y fueron a esperar a un sitio seguro para cometer el asalto.
Don Iker (tumbado en el suelo y hablando sigilosamente): Ustedes, silencio. Creo oir venir la flota.
Don Chile: Sí, sí. Yo creo que también.
Don Mánjar: Mirad, detrás de esos árboles vienen!
Don Iker: Muy bien jóvenes, nuestro turno es.
Los tres sigilosamente se levantaron y se acercaron más al pequeño carril que estaba formado. Cuando el carruaje apareció actuaron repentinamente:
Don Iker (de pie y con alta voz): Ustedes! Parad el carro o todos nosotros armaremos fuego ahor mismo, cien cavalleros somos camaradas!
Conductor (bajando del carruaje): Vale, vale! Ya nos bajamos.
Don Mánjar: Vamos! Hay que atarlos y comenzas a robar debemos.
En ese momento los tres jóvenes, después de haber engañado al conductor y a los soldados acompanyantes entraron dentro del carruaje, cogieron todo lo que pudieron y se fueron corriendo y escondiendose en el oscuro bosque.
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