Las Bitácoras de lengua castellana tienen carácter educativo. Significan una ventana abierta de las actividades que se realizan en la asignatura, un modo de aprendizaje de la lengua y la inmersión en las nuevas tecnologías de la información. Por todo esto hemos de procurar UTILIZARLAS DE FORMA CORRECTA Y RESPETUOSA.

Se han de perdonar las faltas ortográficas y otras de expresión. Estamos aprendiendo y, por tanto, podemos equivocarnos. Los profesores van corrigiendo, pero a veces hay tantas publicaciones que no pueden seguir el ritmo de los alumnos.

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domingo, 4 de diciembre de 2011

Amor prohibido

Todo empezó aquella tarde de otoño, estando las monjas en el convento de Guadalupe de la Cruz mientras unas cultivaban el huerto, otras estaban haciendo pasteles y las demás rezando.
De repente, llamaron a la puerta y el Padre Galfonso acudió a su llamada. Cuando abrió la puerta se encontró a un esbelto y bien plantado hombre al que le acompañaba una cabra.
- ¿Qué desea caballero?
- Buenos días señor,
hoy solo quisiera pedirle un favor,
necesito alojamiento
para airear mis pensamientos.
a cambio de ello yo os ofrezco
esta cabra, que yo no merezco.
- Veo que es usted poeta, su propuesta es de mi agrado pero estamos en una época baja económicamente y no podremos alimentarle durante mucho tiempo.

Padre Galfonso acompañó al desconocido poeta a sus aposentos, preparados previamente por las monjas, y así fue la llegada de Bartolo al convento, en el que próximamente sufrirá un amor prohibido. Más tarde el cura reunió a todas las monjas en el claustro donde les presentó a Bartolo, su temporal compañero.
Su primera mirada fue de flechazo, no pasaba ni la luz de los rayos de aquella noche ni el ruido de los truenos entre sus ojos, la monja Eulalia evadió la mirada del poeta. Los dos se enamoraron perdidamente, pero también sabían que su amor no era posible puesto que ella era monja. Aun así se encontraban todas las noches en el desván del convento, en el cual Bartolo le recitaba los versos previamente escritos y pensados en ella, y compartían su pasión.
Todo era perfecto hasta que un día la Hermana Purificación les vio dándose un beso, la mujer no tardó ni cinco minutos en hacer que se enterase padre Galfonso, puesto que la envidia que todas sentían por Eulalia era grandiosa. Casualmente el sacerdote estaba enamorado de la joven Eulalia así que, cuando se enteró hizo reunir al poeta en el bosque a solas con él, pero antes, los enamorados decidieron escapar precipitadamente al bosque.
Galfonso va al bosque en busca de Bartolo dispuesto a acabar con él. Corrió hasta no poder más para alcanzarlos y así lo hizo. Eulalia estaba asustada y preocupada por lo que podía pasar.
- A ti Bartolo te reto, el mejor de los dos que se proclame ganador.- dijo firme i con la mirada oscura.
- Estoy dispuesto padre, que mis pecados permanezcan impunes a este reto, usted me ha retado y yo lucharé.- Bartolo miro a Eulalia.-adelante, hagámoslo.

Bartolo tenía las de perder en ese duelo puesto padre le ganaba en fuerza al poeta. Galfonso i Bartolo se batieron a un duelo a arma blanca, y a Galfonso no les costó esfuerzo alguno ganarlo. El poeta murió allí en el bosque otoñal y frio. Eulalia volvió al convento con Galfonso el cual le prometió guardar silencio de lo ocurrido y que lo que pasó en el bosque, solo quede en el bosque. Lloró durante los próximos meses pero, de nada sirvió… Bartolo ya formaba parte del Bosque Negro.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Leyenda

Un niño, después de ver un pájaro cada día, a la misma hora, y en el mismo sitio, el faro del pueblo. Un día se decidió en preguntarle a su padre porque siempre un pájaro encima de esa rama y el padre le contestó.
-Hijo, cuenta la leyenda que un día un pescador que volvía de un brillante día de pesca, cuando estaba atracando el barco vio pasar una hermosa doncella por delante de él. El hombre quedó fascinado con esa preciosa mujer, así que cada día el hombre atracaba al barco a la misma hora y veía pasar a esa mujer, hasta que un día la mujer dejo de pasar, el hombre muy preocupado fue hablar con una hechicera y ella le dijo:
- Si quieres ver a esa hermosa mujer tendrás que convertirte en un pájaro
-Me voy a someter a toda clase de castigos por tal de ver a esa doncella.
-Una vez se te haya aplicado el cambio no podrás volver atrás, te quedaras pájaro para siempre.
-Me da igual, yo lo que quiero ver es a la doncella.
La hechicera cogió una pluma y se la clavó fuertemente en la nuca. El hombre pegó un pequeño chillido y en cuestión de segundos ese pescador ya era un pájaro.
El hombre estuvo cada día encima del faro observando a la mujer, hasta que un día decidió acercarse a ella, la mujer le acarició y le arrancó un pluma i el pájaro cayó muerto al suelo. Entonces inmediatamente la mujer se convirtió en pájaro i desde aquel día que cada día la doncella descansa en el faro, observando.

La historia de la dulce doncella y el despiadado capitán


Las luces del puerto de Barcelona no eran muy abundantes esa tarde de diciembre, no había ni un alma por la calle, todos permanecían en sus casas bajo cobijo. A lo lejos se veía una bella doncella ,iba buscando un barco para poder subir y embarcar en él.

-Doncella:Perdone, ¿usted es el capitán del barco?
-Capitán: Sí mi señora, ¿a que se debe el interés?
-Doncella: Veréis, necesito poder coger el Barco e irme bien lejos.

-Capitán:Bien lejos? Este barco para en Mallorca, ¿desea subir a bordo?

La doncella aceptó la propuesta del capitán. Esa noche la doncella cuando toda la tripulación dormía subió a la cubierta del barco para poder ver la luna llena. El capitán también estaba allí fumándose su cigarro de media noche. Empezaron una breve conversación sobre la razón y el echo por el cual una doncella tan hermosa como ella había decidido embarcar hacia tan lejos y sin equipaje alguno.

-Capitán: ¿A que se debe este repentino viaje bella doncella?
-Doncella: Capitán, la vida da muchas vueltas, he decidido empezarla de nuevo.

-Capitán: Una dama tan bella como usted, corre peligro sola por el mundo.
-Doncella: Puedo cuidar de mí misma, capitán.


La doncella se enamoró ciegamente del capitán, pero su amor no fue correspondido a la mañana siguiente la doncella se despierta completamente sola en el puerto, el barco, el capitán y sus sirvientes se fueron, la dejaron tirada en medio del camino.
-Doncella: Maldito capitán, que tu vida sea miserable y que mujer no, vuelvas a probar jamás.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Leyenda.

Leyenda.

Agustín y Felipe se conocían del pueblo, eran amigos hasta que los padres de Felipe decidieron irse a otro condado. Entonces esos dos pequeños amigos pasada su juventud, se hicieron escritores.

Un día caminando por el mercado de una ciudad importante se encontraron y se reconocieron al instante.

- ¡Felipe! – dijo gritando a los cuatro vientos.

- ¿Agustín? – Preguntó Felipe muy extrañado.

- Sí amigo, soy yo, Agustín. ¿Cómo te va todo? ¡Cuánto tiempo sin vernos!

- ¡Muy bien todo!

De repente se giran los dos y ven pasar a una chica preciosa, los dos se quedan asombrados.

- Hola. ¿Os apetecería venir a la taberna? – Dijo Juana muy decidida.

- ¡Sí! – Dijeron ambos amigos muy alegres.

Más tarde cuando ya no estaba la chica se miraron y dijeron “¡Qué guapa!”

Al cabo de unos días llegó a la taberna una carta de un tal Felipe para Juana. Empezó a leer la carta y se puso muy roja, reconoció al señor al instante. Al siguiente día llego otra carta para Juana de Agustín, también lo reconoció, ella no sabía quien quedarse y quedó con los dos el siguiente día de luna llena delante de la taberna.

Llegó el día los dos estaban nerviosos porque se pensaban que era una cita pero no sabían lo que les iba a caer.

Cayó la noche y llegó Agustín. No paso ni un minuto y llegó Felipe, los dos se sorprendieron muchísimo, porque no sabían que Juana lo había hecho apropósito. Juana salió de la taberna y les dijo a ambos:

Si queréis mi corazón tendréis que luchar a muerte. Ellos se miraron fijamente durante unos instantes, ninguno de los dos quería luchar entre sí, porque a ninguno de ellos se les había olvidado todo lo que había vivido juntos cuando eran unos niños.

Cuando la luna alcanzo su máxima altura, empezaron a luchar. Empezó Felipe con un golpe de espada pero Agustín lo esquivó. Se dieron golpes hasta acabar sangrando por todo el cuerpo, hasta que Agustín dio el golpe final que acabó con su gran amigo Felipe. Agustín se puso muy triste, pero pensó que era lo que debía hacer.

Juana se lanzó a los brazos de Agustín y lo abrazó muy fuertemente y le dijo:

- Voy a estar contigo hasta el resto de mis días.