A mi me gustaría poder analizar una serie de
sensaciones de dos partes
"clave del relato": la llegada y la partida de Andrea.
La novela empieza con la llegada de nuestra protagonista, a Barcelona. Solamente empezar la historia, la autora hace uso de las
sensaciones que acompañan a Andrea en ese instante.
Es importante remarcar que la muchacha, por razones no especificadas en el
libro, tuvo ciertas dificultades para adquirir los billetes del tren, así que llegó a medianoche y sin nadie que
la esperara en la estación.
Podemos interpretar la intención de que llegara por la noche, cuando todo es oscuro,
tenebroso, poco agradable... como anticipo a la vida de pesadilla que estaba a punto de adentrarse.
Cuando llegamos a Barcelona, sea cual sea el medio de
transporte que hemos utilizado, las sensaciones de exaltación, libertad, respeto, ganas, nerviosismo por ver lo que se
te presenta... nos acechan, y teniendo en cuanta que nosotros la frecuentamos.
Poniéndonos en "la piel"
de la protagonista, teniendo en cuenta que llegó de noche y era la primera vez
que pisaba el suelo de la capital catalana, las sensaciones tendrían que ser distintas, aunque no es el caso. Esto demuestra
que nuestra protagonista es diferente al
resto, y tiene una personalidad propia: "No estaba asustada, me parecía una aventura
agradable y excitante" "Con una sonrisa de asombro miraba la Estación
de Francia".
Por lo tanto, Andrea llega llena de ilusión, con ganas de aprender y ver, entusiasmada por la situación... hasta que llega a vislumbrar la fila de balcones de la
casa de la calle Aribau.
Aquí el cúmulo de sensaciones va a cambiar completamente en el
momento que pise la escalera que lleva a al piso. Al subir la escalera, Andrea
cambiará su excitación por extrañeza, y al llegar al piso
empezará la pesadilla durante un año.
Realmente me causó verdadero impacto el papel
que tiene Andrea en la obra. No solo me desagradaron sus familiares y sus
actitudes, sino cómo lo vive, cómo lo siente. Me he preguntado en más de una ocasión por qué alguien tiene que pasar por su situación.
Vayamos al final de la obra. Andrea volverá a repetir la mirada hacia la casa después de bajar las escaleras, y las sensaciones que la acompañan recuerdan a las del inicio, pero son producidas por diferentes
hechos. Veamos el fragmento donde lo explica: "Bajé las escaleras,
despacio. Sentía una viva emoción.
Recordaba la simple esperanza, el anhelo de vida con que las había
subido por primera vez." Andrea recuerda el día que pisó por primera vez aquellas
escaleras con cierta sensación de ironía y nostalgia.
Me gustaría poder comentar un fragmento
que marca el final de la obra: "Me marchaba ahora sin haber conocido nada
de lo que confusamente esperaba: la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la
casa de la calle Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces."
 |
| Nada |
Es un sentimiento muy intenso y de impotencia el que me
produce leer estas cuatro líneas perfectamente escritas y
sin excedentes. La palabra "nada" marca el centro, da la totalidad
importancia al fragmento.
Yo no creo que Andrea se fuese con una sensación de no llevarse nada, porqué cada una de las vivencias,
comidas, personas, clases, exámenes, lugares, olores que ha
vivido, sentido, oído con cada uno de los
sentidos, puede considerarse "algo".
Quizá Carmen Laforet no quería referirse al sentido íntegro de la palabra, porqué nada es un sentimiento muy duro, una sensación de vacío, es mucho en nada.
Quizá no se llevó nada de lo que esperaba el primer día que llegó, quizá nada de lo que le gustaría haber vivido, nada de lo que
quiera acordarse en un futuro, pero nada de nada es mucho demasiado, implica
mucho.
Aquí quiero hacer referencia al
romance de Juan Ramón Jiménez que da comienzo a la obra. Es tal el sentimiento que me
produce que no quiero pasarlo por alto:
"A veces un
gusto amargo,
Un olor malo,
una rara
Luz, un tono
desagradable,
Un contacto que
desgana,
Como realidades
fijas
Nuestros
sentidos alcanzan
Y nos parece que
son
La verdad no
sospechada."
En estos ocho versos hallamos el lema de la obra. Referente
a lo anterior, Juan Ramón explica o quiere dar lugar a
entender que esas pequeñas cosas que a veces no tienen
sentido alguno para ciertas personas, pueden significar mucho y traer recuerdos
importantes que habías olvidado o simplemente no
dabas importancia.
Creo que esto es lo que le sucedería a Andrea (hablando como si existiera...) cuando un olor
le recordara a las comidas de Antonia, un grito a las peleas entre Juan y
Gloria, un gusto a los cigarrillos de Román o una simple sonrisa a la
alegría y vitalidad de Ena.
Creo que Andrea se lleva consigo mucho más que nada.
Alex Roig
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