En este pequeño
comentario trataré el tema de las
mujeres en la obra Nada de Carmen Laforet, pero no describiendo las que
aparecen en la obra, sino recordando la importancia y situación de ellas en el
período en el que se desarrolla la historia, es decir, después de la Guerra
Civil española.
Para empezar, el hecho
de ir a la universidad, en esa época era un privilegio de pocos. Las chicas que
acudían a la enseñanza superior aprendieron muy pronto a valorar dos conceptos,
el del saber y el simple hecho de poder acudir a ella siendo mujeres. La
Sección Femenina de la Falange estaba dispuesta a hacer de la mujer más humilde
la reina de su casa y al mismo tiempo la servidora de todos, el marido y los
hijos.
En el
siguiente diálogo entre Andrea y Angustias podemos observar la falta de
libertades, de opciones de vida, especialmente para la mujer. (Página 145)
- ¿Según
tú una mujer no puede casarse, no tiene más remedio que entrar en el convento?
- No es
ésa mi idea. (Se removió inquieta)
- Pero es
verdad que sólo hay dos caminos para la mujer. Dos únicos caminos honrosos…Yo
he escogido el mío, y estoy orgullosa de ello. He procedido como una hija de mi
familia debía hacer. Como tu madre hubiera hecho en mi caso. Y Dios sabrá
entender mi sacrificio…
Esta conversación ocurre cuando la tía
Angustias le comunica a Andrea que volvía al convento. Angustias representa la
represión, la censura, la falta de libertad de la época tanto por lo que fue su
vida, como por lo que espera que sea la de su sobrina.
Durante éste período histórico, el régimen promovía
una imagen “ideal” de mujer como “eterna, pasiva, pura,
sumisa mujer como madre para quien la renuncia de sí mismo era el único camino hacia
la satisfacción verdadera”. Las mujeres con deseos u opiniones distintas debían
hacer caso a los hombres, quienes representaban el centro de su existencia. Otro
claro ejemplo es Gloria, que al ser una mujer maltratada por su marido, Juan, “del
que no puede huir simplemente porque no vislumbra su vida de otro modo”, le
explicaba ésta a Andrea, se niega a sí misma como ser individual.
“¿Y cómo se puede huir cuando el hombre
tiene una navaja y unas piernas para seguirte hasta el fin del mundo? ¡Ay, chica, tú no sabes lo que es tener
miedo!... Y si siempre fuera malo, chica, yo le podría aborrecer y sería
mejor. Pero a veces me acaricia, me pide perdón y se pone a llorar como un niño pequeño… Y yo, ¿qué voy a hacer? Me
pongo también a llorar y me entran los remordimientos…, porque
todos tenemos nuestros remordimientos, hasta yo, no creas.”
Otro aspecto que estaba
mal visto en las mujeres, era fumar. “Fumar era un gesto desafiante y llamativo
que rompía con el ideal de discreción que se exigía a la mujer”. En la siguiente conversación entre Román
y Andrea, podemos ver que Andrea fumaba por actos de rebeldía: (Página 93)
- Ya sé
que te gusta fumar.
- No;
pues no me gusta.
- ¿Por
qué me mientes a mí también?
- Sé
perfectamente lo que tu prima escribió a Angustias… Es más: he leído la carta,
sin ningún derecho, desde luego por pura casualidad.
- Pues no me gusta fumar. En el pueblo lo hacía
expresamente para molestar a Isabel, sin ningún otro motivo. Para escandalizarla,
para que me dejara venir a Barcelona por imposible.
He escogido ésta imagen de Carmen Laforet, la autora, puesto que otro hecho impactante es que la escritora de la obra fuera una mujer tan joven después de la Guerra Civil. La cual identifico con Andrea, la protagonista de la obra.
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