. Esta obra fue escrita en un momento socialmente muy critico, después de la guerra civil española concidiendo con el comienzo de la segunda guerra mundial.El mundo de la posguerra era frio e inhospito por la tanto esta obra nos transmite la frialdad que sé sentía en el ambiente en aquel determinado momento.
El marco histórico de la novela no es muy claro, se podria decir que es bastante borroso, y se recurre a el en muy pocas ocaciones. En el apecto culturas podriamos indicar que la obra fue galardonada con el permio "Eugenio Nadal" en el año 1945. La novela fue criticada de distintas maneras, habian quienes la criticaron por su aporte literario y algunos quienes la criticaron por su contradicción al catolicismo.
Literariamente hablando podriamos decir que la obra recibe influencias de las corrientes de pensamiento de aquel tiempo, pero la obra no deja de ser original. El pesimismo existencial y los personajes sin rumbo de existencia le dan el toque de originalidad necesario.La obra se ha considerado como un antecedente del realismo social por so reflejo d ela realidad.Los personajes de la obra viven en conflicto con sociedad, pero buscan una solucion de manera individual sin ninguna pretención de transformar el mundo.
La impresión de sentirme
arrastrada por su simpatía, que tuve cuando me habló la primera vez, no volvió
nunca.
Preparaba un café maravilloso, y
la habitación se llenaba de vahos cálidos. Yo me sentía a gusto allí, como
en un remanso de la vida de
abajo.
—Aquello es como un barco que se
hunde. Nosotros somos las pobres ratas que, al ver el agua, no sabemos
qué hacer... Tu madre evitó el
peligro antes que nadie marchándose. Dos de tus tías se casaron con el primero
que
llegó, con tal de huir. Sólo
quedamos la infeliz de tu tía Angustias y Juan y yo, que somos dos canallas.
Tú, que
eres una ratita despistada, pero
no tan infeliz como parece, llegas ahora.
—¿No quieres hacer música hoy,
di?
Entonces Román abría el armarito
en que terminaba la librería y sacaba de allí el violín. En el fondo del
armario había unos cuantos
lienzos arrollados.
—¿Tú sabes pintar también?
—Yo he hecho de todo. ¿No sabes
que empecé a estudiar medicina y lo dejé, que quise ser ingeniero y no
pude llegar a hacer el ingreso?
También he empezado a pintar de afición... Lo hacía mucho mejor que Juan, te lo
aseguro.
Yo no lo dudaba: me parecía ver
en Román un fondo inagotable de posibilidades. En el momento en que,
de pie junto a la chimenea,
empezaba a pulsar el arco, yo cambiaba completamente. Desaparecían mis
reservas, la
ligera capa de hostilidad contra
todos que se me había ido formando. Mi alma, extendida como mis propias manos
juntas, recibía el sonido como
una lluvia la tierra áspera. Román me parecía un artista maravilloso y único.
Iba
hilando en la música una alegría
tan fina que traspasaba los límites de la tristeza. La música aquella sin
nombre.
La música de Román, que nunca más
he vuelto a oír.
El ventanillo se abría al cielo
oscuro de la noche. La lámpara encendida hacía más alto y más inmóvil a
Román, sólo respirando en su
música. Y a mí llegaban en oleadas, primero, ingenuos recuerdos, sueños,
luchas,
mi propio presente vacilante, y
luego, agudas alegrías, tristezas, desesperación, una crispación importante de
la
vida y un anegarse en la nada. Mi
propia muerte, el sentimiento de mi desesperación total hecha belleza,
angustiosa armonía sin luz.
Y de pronto un silencio enorme y
luego la voz de Román.
—A ti se te podría hipnotizar...
¿Qué te dice la música? Inmediatamente se me cerraban las manos y el
alma.
—Nada, no sé, sólo me gusta...
—No es verdad. Dime lo que te
dice. Lo que te dice al final.
—Nada.
Me miraba, defraudado, un
momento. Luego, mientras guardaba el violín:
—No es verdad.
Me alumbraba con su linterna
eléctrica desde arriba, porque la escalera sólo se podía encender en la
portería, y yo tenía que bajar
tres pisos hasta nuestra casa.
El primer día tuve la impresión
de que, delante de mí, en la sombra, bajaba alguien. Me pareció pueril y no
dije nada.
El fragmento que esta situado en parte superior habla del primer encuentro a solas de Andrea y Román. En este fragmento Andrea nos transmite su opinión positiva sobre Román.Habla sobre los cigarrillos y el café tan maravilloso que tenía Román en su habitación apartada del estres y la hostilidad de la casa y de sus habitantes a los cuales Román detetestaba a todos salvo a la Abuela y la criada( quien le salvo en un juicio).En este fragmento Andre cita:
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