Al día siguiente me levanté muy decidido y con las ideas muy claras. Quise llegar lo antes posible a Barcelona, pero primero me despedí de Vania:
Vanessa, he decidido que voy a publicar todo lo que he escrito, porque no he desobedecido a mi madre, pero de alguna manera me las ingeniare para que no te molesten.
Muy bien, como quieras, yo no soy quien para decir lo que tu hagas, confío en ti. ¿Pero no prefieres quedarte unos días?
No gracias, quiero volver pronto alguna vez te vendré a visitar.
Después de un viaje larguísimo llegue a Barcelona de noche y lo primero que hice fue llegar a casa, la echaba de menos. Encontré a Sofía en el sofá medio dormida y de repente se levantó y me dio un gran abrazo. Me dio las gracias por darle ese trabajo y que nadie se porto también conmigo. Después llamé a mi madre diciéndole que ya había llegado y que mañana le daría todos los informes pero que no le iba a decir nada hasta mañana que le quiere dejar con la intriga. Al día siguiente todas las pruebas y todo las entregue. Mi madre estaba alucinando del reportaje que hice pero le dije que sobretodo intenté que los lectores tengan compasión de Vania y que le dejaran en paz. Después de un día duro, cuando llegué a casa me encontré a Sofía preparando la comida y poniendo los platos. Yo estaba muy sorprendido, y después me preguntó que si quería salir con ella, yo dije que si. Tambien me confesó que lo de ser modelo lo dejaría y que solo se centraría en su trabajo.
A la mañana siguiente salio nuestra revista a la venta. Fue un exitazo, salio por todos los medios de comunicación y conmovió a todo el mundo.
Una semana más tarde me llegó una carta de Vania diciendo que todo le iba bien, que fue muy poca gente ha visitarla y que algún día pasaría por Barcelona.
1 comentario:
Está bien, excepto algún error aislado de acentuación.
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