MUSEO DEL PRADO
«¡Ah de la vida!»... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
Las Horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde
La Salud y la Edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
Y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; Mañana no ha llegado;
Hoy se está yendo sin parar un punto:
Soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el Hoy y Mañana y Ayer, junto
Pañales y mortaja, y he quedado
Presentes sucesiones de difunto.
Este poema de
Quevedo trata el tempus fugit, es
decir, la fugacidad i rapidez con la que transcurre la vida. Quevedo se ha dado
cuenta de que se hizo viejo. Inicia el soneto con una pregunta retórica que
permite desarrollar el tema y en las dos últimas estrofas combina el pasado, el
presente y el futuro para intentar mostrar la fugacidad de la vida.
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