
Esto eran dos jóvenes, una chica y un chico, que por nombre tenían Claudia y Carlos. Era un oscuro martes por la tarde cuando quedaron para dar un paseo y después cenar, lo que pasa es que no se conocían todavía en persona. Se empezaron a conocer por un chat en el que hablaban y hablaban sin parar explicándose todas sus vidas el uno al otro pero, se enamoraron, fuera como fuera, los dos cayeron en el gran hechizo llamado amor pero tenían miedo de una decepción al conocer a su amado en persona. Faltaba una hora para la cita y Claudia acababa de salir de la ducha, temblaba de los nervios. ¿Qué me pongo yo ahora? Decía ella preocupada. Este vestido rojo es perfecto pero no tengo ningunos pendientes a juego... Creo que me pondré el negro con los zapatos grises y los pendientes de swarovski.
Cuando por fin sale de casa arreglada empiezan las dudas y los “y si...”; quiero mucho a Carlos pero solo le he visto en tres fotografías no muy fiables porque eran de lejos, ¿y si llegó allí y no me gusta?, ¿y si no le gusto yo a él?, ¿me habré vestido muy arreglada?, ¿y si me besa al verme? No estoy segura de esto, ¿¡estoy loca?! En mi vida pensaría que fuera a quedar con un desconocido, puede ser cualquier psicópata. Bueno, Carlita deja de pensar en estas cosas y adelante, además ya estoy aquí. No le veo... ¿y si me deja plantada?, ¿y si se a arrepentido? ¡No! Creo que es ese, ¡si, es él! Bueno al fin y al cabo, no está mal. ¡Se acerca! A por todas Carla.
1 comentario:
Natalia, creo que has mezclado demasiado lo que es monólogo y lo que no, de manera que no queda claro. Trabaja mejor la puntuación para diferenciarlo.
Corrige la etiqueta y arregla ese verbo: a arrepentido.
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