
Una fría mañana de octubre, me dirigía muy temprano al instituto en bicicleta, pasando por el paseo marítimo, que está situado justo delante de la playa, y me sorprendí al ver el amanecer, era precioso, nunca había visto nada así. El cielo estaba nublado, y las nubes tapaban el sol y adquirían diferentes tonos de color naranja y amarillo, que se reflejaban en el mar. Era un amanecer precioso, y pensé que era una pena que mucha gente no lo pudiera ver, pero por suerte llevaba el móvil encima, y le saqué una foto, que es la que acompaña a esta entrada.
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