XXXVI
Al día siguiente me desperté tarde, decidí llamar a mi madre y a Sofía, pero primero a mi madre.
- Zonas internacionales, ¿En que puedo ayudarle?
- Hola mamá.
- Hijo! ¿Qué tal el viaje?- me dijo contenta.
- Pues la verdad es que muy bien, llegué ayer por la noche pero estaba muy cansado y decidí llamarte hoy por la mañana.
- No pasa nada hijo. Por cierto, ¿Has encontrado a Vania?- Sí, se había adelantado, yo quería decírselo primero.
- Pues la verdad es que…- la quería dejar intrigada.
- Es que, ¿que?
- Que si la e encontrado.- se quedo callada un ratito- ¿Mamá?
- ¿Si la has encontrado?- me dijo sorprendida?- y ¿que tal?, ¿Cómo esta?, ¿Qué a hecho en estos 10 años?, Cuenta todo, todo hasta los detalles.
“Mejor no contarle los detalles finales”, pensé.
- Mamá, voy a llamar a Sofía, a ducharme y voy a tu oficina a contarte todo, todo.
- Está bien, te espero aquí en mi despacho.
- Vale.- le dije.
Colgué y llamé a Sofía.
- ¿Si?- contestó Sofía.
- ¿Sofía?- pregunte.
- Sí, soy yo quien es?
- Soy yo, Jon!
- ¡JON! ¿Cómo estas?, ¿Has encontrado a Vania?, ¿Qué tal el viaje?, ¿Cuándo nos veremos?- tan preguntona como mi madre.
- Pues estoy muy bien, y si, e encontrado a Vania. – le respondí a la pregunta que sabia que mas le interesaba.
- ¡¿Como?! ¡Cuéntame todo!
- Ahora me iré a duchar, e iré al despacho de mi madre a contárselo, como tu estarás allí pues de paso os lo cuento a las dos.
- Está bien, te espero, ¡adiós!- y colgó.
1 comentario:
Bien. Supongo que has querido hacer un final abierto...Cuidado con el verbo haber (he contado..) y con la puntuación: tanto diálogo te ha hecho cometer algún error.
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